BOPV nº 149 · 2026-08-07 · Economía, Trabajo y Empleo
ORDEN de 14 de julio de 2026, de la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca y del vicepresidente segundo del Gobierno y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, por la que se convocan y establecen ayudas para el fomento del cooperativismo agroalimentario en Euskadi. Programa Kooperatu 2026.
El asociacionismo agrario, como fenómeno general, y las cooperativas en particular, son protagonistas del sector agroalimentario de Euskadi, contribuyendo a la vertebración del territorio, fomentando el empleo rural y teniendo una especial capacidad para ser motor de desarrollo económico y social; el asociacionismo agrario es, sin duda, un elemento clave para dar continuidad a la actividad agraria y para garantizar la viabilidad y sostenibilidad de nuestras zonas rurales. A título ilustrativo puede señalarse que el sector cooperativo agroalimentario de Euskadi está compuesto por cerca de 76 entidades, 864 personas empleadas y 6.797 personas socias, con una facturación cercana a los 400 millones de euros en 2024. Las cooperativas agrarias y alimentarias constituyen, por lo tanto, un segmento capital de nuestro tejido asociativo agrario, vertebran el escalón primario de la producción agraria en Euskadi y contribuyen a la mejora de la cohesión territorial mediante la generación de empleo estable y de calidad ofreciendo nuevos servicios que demanda la ciudadanía del medio rural. La economía social, a través del modelo cooperativo, ha servido históricamente para rentabilizar la actividad económica de los pequeños productores, aunando esfuerzos y consiguiendo economías de escala, en base a la puesta en práctica de valores democráticos y solidarios, como una forma específica de hacer empresa. Sin embargo, las unidades económico-empresariales logradas se evidencian, en el contexto económico empresarial globalizado actual, insuficientes. En general existe una elevada atomización de las industrias alimentarias. Es por lo que han de renovarse esfuerzos de integración empresarial, como pilar fundamental para lograr un incremento de la competitividad empresarial y garantizar la sostenibilidad del sector y, por extensión la propia pervivencia y desarrollo de las poblaciones rurales. En este sentido, es evidente que la excesiva atomización del sector está provocando que ni siquiera las entidades mejor estructuradas estén viendo rentabilizados sus esfuerzos e inversiones, siendo necesario poner en marcha medidas que fomenten la integración y la potenciación de grupos comercializadores de base cooperativa, que resulten capaces de operar en toda la cadena agroalimentaria y que contribuyan a mejorar la renta de los/as agricultores/as y consolidar un tejido industrial agroalimentario competitivo en nuestras zonas rurales. En el contexto europeo en general y en el marco de Euskadi en particular la situación macroeconómica parecía haber entrado en la senda de la recuperación de los efectos económicos tan adversos que había ocasionado la invasión de Ucrania por parte de Rusia (en la convocatoria anterior de estas mismas ayudas se hablaba de un incremento sostenido de los costes de producción derivado del aumento de los precios de las materias primas para alimentación animal y de los precios de la energía y de los combustibles). La economía a finales de 2025 apuntaba in