BOPV nº 89 · · Educación, Universidades e Investigación
DECRETO 85/2009, de 21 de abril, por el que se crea el Observatorio de la Convivencia Escolar de la Comunidad Autónoma del País Vasco.
El Gobierno Vasco es consciente de que su Sistema Educativo debe promover una educación para la convivencia y para una ciudadanía democrática, educando desde valores como la justicia, la tolerancia, el respeto, la solidaridad y que debe desarrollar en su alumnado las competencias tanto personales como relacionales necesarias para poder asumir los deberes y ejercer sus derechos de ciudadano o ciudadana. La Ley 1/1993, de 19 de febrero, de la Escuela Pública Vasca, en su artículo 3.2, establece, entre otros, que sus fines son impulsar el desarrollo en libertad de la personalidad y la formación integral de las alumnas y los alumnos, asentados en los valores que hacen posible la convivencia democrática, fomentando, entre otros, la capacidad y actitud crítica, la igualdad, la justicia, la participación, el respeto al pluralismo y a la libertad de conciencia, la solidaridad, la inquietud social, la tolerancia y el respeto mutuo, así como la defensa de los derechos humanos, la formación para la paz, la libertad y la promoción de las ideas de cooperación y de solidaridad entre los pueblos y asegurar el carácter coeducador de la enseñanza que se imparta. La Ley 4/2005, de 18 de febrero, para la Igualdad de Mujeres y Hombres dispone que la Administración educativa establecerá como principio básico la prevención de conductas violentas en todos los niveles educativos, con el aprendizaje de métodos no violentos para la resolución de conflictos y de modelos de convivencia basados en el respeto a la igualdad de sexos y a la diversidad. El Decreto 175/2007, de 16 de octubre, por el que se establece el currículo de la Educación Básica y se implanta en la Comunidad Autónoma del País Vasco contiene entre sus competencias básicas «la competencia social y ciudadana» y proclama que la dimensión ética de esta competencia supone entender que no toda posición personal tiene esta dimensión, si no está basada en el respeto a principios o valores universales como los que encierra la Declaración de los Derechos Humanos. Desde estos planteamientos, este Decreto asume como ejes referenciales para la educación integral, tanto básica como permanente, el aprender a vivir juntos, a mantener interacciones positivas y a utilizar el diálogo y la negociación en situaciones conflictivas, a participar de manera activa y democrática, a cooperar y trabajar en grupo y a respetar la diversidad, manteniendo actitudes solidarias, a desarrollarse como persona, siendo una misma, controlando las emociones negativas y valorándose de forma positiva y realista a sí misma, siendo autónoma y responsable de sus propias decisiones y actuando de acuerdo con los principios éticos. […] El texto completo sigue en la publicación oficial.