BOPV nº 48 · · Justicia, Empleo y Seguridad Social
DECRETO 31/2009, de 10 de febrero, de creación y regulación del Consejo Consultivo de Educación en Derechos Humanos y por la Paz.
El 26 de diciembre de 2007, el Consejo de Gobierno aprobó el Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos (2008-2011). Dicho Plan es el resultado de la asunción y aplicación a nuestro País de las recomendaciones y modelos de trabajo que se vienen impulsando en el ámbito internacional por la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos como máxima autoridad mundial en la materia. En concreto, se han tomado como referencia las instrucciones que se derivan de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena (1993) y su Programa de Acción, del Decenio de las Naciones Unidas para la educación en la esfera de los Derechos Humanos (1995-2004) y, finalmente, del Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos todavía hoy vigente. Entre las indicaciones de los organismos internacionales se hace hincapié en la necesidad de crear estructuras que aseguren una adecuada coordinación entre todos los agentes y la maximización de recursos en materia de educación en derechos humanos y paz. Es por todo ello que en el ámbito organizativo del Plan Vasco, se prevé como estructura principal de gestión el Consejo Consultivo de Educación en Derechos Humanos y por la Paz. El Consejo es un órgano colegiado, adscrito al Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social, cuya función es la de actuar como la máxima entidad consultiva oficial de la Comunidad Autónoma de Euskadi en materia de Educación para la Paz y los Derechos Humanos. Impulsar la cultura de los derechos humanos y por la paz y hacerlo de forma efectiva requiere, habida cuenta de cuál es el diagnóstico de recursos y políticas actualmente disponibles en nuestra sociedad, de un especial esfuerzo por crear y cimentar una estructura efectiva, sólida y permanente de coordinación. Sin un modelo de relación y coordinación entre los y las agentes de educación en derechos humanos y por la paz no habrá posibilidad de progresar en la interiorización de dichos valores ni en la deslegitimación de sus contravalores. Querer impulsar la cultura de los derechos humanos y de paz en su vertiente educativa requiere de una arquitectura institucional que pueda facilitar y sumarse a- los potenciales de pedagogía social. Y para ello debe diseñarse una estructura de intervención que permita poner al mismo nivel de frecuencia los mensajes institucionales y los sociales. Si la escuela lanza mensajes contradictorios al entorno social inmediato; si las políticas sectoriales de cada administración tienen estrategias y mensajes diferenciados; si los mensajes y la praxis social no son congruentessi no hay una cierta homogeneidad y correlación en la estrategia educativa global no cabe esperar una visualización efectiva de los modelos de conducta que subyacen al ciudadano y ciudadana respetuosa de los derechos humanos, la democracia y la paz. […] El texto completo sigue en la publicación oficial.